• Circ@ I+1

    Sería tan fácil como acercarme y abrazarte. Sentir mi piel fundirse con la tuya, volver a ser uno. Comenzar a corregir tus posiciones, volver a recorrerte todo y de a poco ir armando lo que haya de vos, llegué para eso y no me voy a ir hasta verte erguido nuevamente. No tengo limite de tiempo para vos, mi meta es clara y más legible hoy que ayer. Cada segundo de mi reloj lo vale. Te dije que no estabas más solo, ahora tus fuerzas deben volcarse a ayudar a tu voluntad.

  • No todo es mucho.

    Siento que se me va la vida al verte ir. 

    Preso del vacío en el instante que mis ojos dejan de verte, caminando, alejándote, cada gota de mi ser desaparecer hasta volverte a ver. 

  • Frens

    Es en el desencuentro donde nos encontramos. Somos idénticos y muy dispares. Compartimos políticas de igualdad del ser, disfuncionales al extremo, intentando que nos acepten en la norma. Queriendo ser algo que sabemos a rajatabla que no lo somos, intentamos mediar en un mundo no esculpido para nosotros, deformando realidades para poder encajarnos en burbujas que nos permitan crecer, movernos y ser cada día más nosotros y admitiendo ser un poco lo que pretenden que seamos. Nos sabemos, lloramos, reímos y protestamos, juntos. 

  • Bros.

    Somos el día y la noche. Vos escuchas música que a mi no me llega, te retobas por cosas que a mi no me afectan.  Sos sensible en momentos que yo soy frío. Mil virtudes que yo no tengo, más defectos que cualquiera. En algún camino agregaste música que heredaste de mi, siempre conectados.

    Sos, somos, vos, la orca y yo. La misma sangre, la risa infinita, las lágrimas al unísono. Te amo, nos amo, va la orca acá también porque si no, se me enoja. Y es que más allá o más aca, aún en los desencuentros, juntos, el trío, por siempre. 

  • circ@

    En busca de la mínima reciprocidad aceptada por lo más bajo de mi ser perdí ser recíproco conmigo. 


  • Circa 20XX

    Cuento los días hasta volver a verte, poder tocarte y decirte que me hiciste falta, que te extrañé y sin vos el día careció de todo sentido. Cuento las horas del día para llegar a casa y poder sentarnos a tomar unos mates, compartir esas horas muertas llenas de vida, tocarte, mimarte. Cuento los minutos y a veces también los segundos por tener tus labios en mi boca. Por decirte no te vayas, quédate conmigo. Cuento con que existas y poder conocerte algún día, así vivo… contando. 

  • Medio lleno

    Y es aquí, donde abro la cabeza a dejarme perder, cargado de interminables conversaciones imaginarias, palabras pesadas nunca aplicadas, inminente cuenta regresiva resignándome a que el vacío sea realmente el complemento que necesito para olvidar. Me estalla la cabeza pero regreso a casa más liviano. 
    Solo una cosa me queda por decirte.

  • Vi luz…

    ¿Más allá del destello o fulgor de alguna lámpara que me llame la atención, dónde es que pierdo la noción de todo lo que me dispongo a entregar aun sin saber que voy a recibir? ¿Cuán fuerte debe ser dicha luz para llegar a perder el sentido? Y ante la certera falta de reciprocidad, ¿qué es lo que me empuja con tanto impulso a seguir intentando? Quizás sea mi falta de miedo ante el precipicio, la nada, esa ausencia de bocanadas con las que suelo armar mi vuelo. 

    Cada choque me va dejando con mucha menos fuerza, pero la motivación pura en mis reacciones químicas me incitan a querer estrellarme aun más fuerte sin importar ya el machucón. 

    ¿Y si la lámpara no es para uno, no emana luz hacia mí? ¿Por qué ser tan iluso de querer robar un rayo de luz aún intuyendo que es dirigida hacia otros ambientes?

    Mis alas no paran, tampoco mi cabeza. Pienso, craneo, no paro de intuir, quiero creer, desespero esperando y no hay caso, acabo de recordar que por más fuerza que haga para visualizar el estado en el que me encuentro, soy una tonta polilla, testaruda pero sobre todo ciega.

  • Intransferible

    Es cuando la sangre está bien caliente que se juega esta batalla y vaya si tiene puntos de ebullición. Hay momentos en los que me cuestiono para qué es todo esto o hacia dónde estoy viajando, y la primer respuesta automática en mi cabeza es «a conocerte», a seguir peleando para que después de todo esto la calma sea beneficiosa, pacífica y entiéndase disfrutable.
    Yo cargo con mis cinco litros y medio de sangre pura, sin filtrar y cada vez que entablamos una lucha no me interesa si se me va toda o si me va a quedar algo para el día después. Entrego sin cuestionamientos, sin miedos, a esos ya los dejé en el pasado hace mucho. 
    Podremos llegar a morir desangrados, hay momentos en que no lo dudo, pero si algo me sobra es sangre para seguir entregando todo de mi a cambio del todo de vos. Del todo, no gotas. 

  • Eje

    Ando sin piel. Siento estar hecho de cientos de millones de papeles altamente inflamables donde, no solamente cualquier chispa me enciende sino que últimamente cualquier fuego me carboniza y ahí tiradas en la calle quedan mis cenizas a espera de algún viento que me haga llegar a casa. Y es ahí, en mi eterna espera a poder ser rearmado donde razono que a esta altura uno ya debería poder sentarse tranquilamente a esperar su eje.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar